viernes, 10 de abril de 2015

Y se hizo la noche

Después de una semana dura de trabajo me apetecía aprovechar el viernes, así que tras terminar tarde de trabajar, me preparé para salir, y elegí una ruta con la que andaría justo de tiempo, consciente de ello, equipe la bici con la luz y teniendo en cuenta la altura, me enfunde el culote de invierno.

Cargue la bici en el coche y partí para Cercedilla ¡O No! A diez minutos de llegar ¡Mierda, me deje las zapatillas con calas en casa! Media vuelta, pillar el calzado y otra vez para arriba, así que si inicialmente ya iba justo ahora la noche me pillaría antes de lo calculado, y si, tenía la opción de darme la vuelta a medio camino o elegir otra ruta, pero... vamos, que quería rodar y un poco de aventura no esta de más.

Llegué al punto de partida, con quince grados, mucho calor para la equipación. Desde el aparcamiento de la Renfe buscamos la dirección de inicio y cogemos carretera abajo y antes del túnel el camino de ascensión, que nos lleva hasta el mismo hospital de la Fuenfría.

Fotos de ayer y hoy (Entrada del hospital de la Fuendría)
Este hospital fue inaugurado en 1921 y llego a estar hasta 12 años sin actividad hasta que se convirtió en el hospital de referencia para el tratamiento de enfermedades pulmonares, más tarde en 1985 pasa a manos del INSALUD.

Tras bordearle continuamos por una senda paralela a la carretera hasta que desemboca en ella y nos lleva pocos metros más arriba a un camino que discurre junto a la calzada romana y sube hasta cruzarla en la Pradera de los Corralitos, punto donde coinciden cuatro caminos históricos: Carretera de la República, Calzada Borbónica, Camino Schmid y Calzada Romana.

Calzada Romana
Ahora, por la carretera de la República continuamos ascendiendo de modo tendido pasando por el mirador de los poetas, punto obligado de parada para disfrutar de las vistas. Seguimos camino y a poca distancia dejamos a la izquierda el Reloj de Camilo José Cela, el cual se erigió en homenaje a los primeros senderistas que contribuyeron a difundir las virtudes de la Sierra del Guadarrama y que hoy en día sigue marcando perfectamente la hora, claro esta, los días de sol.

Entrada al mirador de Luis Rosales
Por pista forestal amplia y cómoda según ascendemos se abren unos claros tras otros que nos permiten contemplar todo el valle, uno de los puntos destacados es el mirador de la Reina.

Mirrador de la Reina
Ya en el Puerto de la Fuenfría tenemos que cruzar al otro lado y buscar a su derecha el sendero de los Cospes, poniendo toda la atención para no continuar con el el GR-10.1 ¡Lo pase genial! Hacia tiempo que no pillaba un camino técnico que no fuera de bajada, la verdad que con algo de técnica resulta un camino juguetón, enlazando en el mismo estilo con el camino Schmid, eso sí, encontré bastante nieve y me toco echar pie a tierra más de una vez, porque la tracción era nula, pero a cambio y debido a la hora no me encontré absolutamente con nadie ¡Todo para mi!

Nieve del camino Schmid
Ahora ya tocaban las bajadas y me las prometía felices, aún quedaba luz y los primeros metros del camino Whistler no parecían muy complicados, jeje, solo los primero metros, todo se iba complicando por momentos, más desnivel, más piedras, muchos surcos y siempre sobre un camino estrecho. Al poco rato ya se hizo de noche, y encima me toco más de una vez pasar de un lado a otro del arroyo, ni que decir que metí el pie en el agua más de una vez, y todo esto con una luz escasa y cinco grados de temparatura.

Cercedilla desde el embalse de Navaelmedio
Luego camino del Calvario, y entrada a Cercedilla para llegar al coche, cambiarme: ¡Gloria bendita ponerse algo seco! y para casa a cenar y dormir, que al día siguiente hay que sacar otra vez las ruedas a paseo.


Hasta la próxima.

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