sábado, 11 de abril de 2015

La Senda de los Mosquitos

En esta ocasión salíamos Yaiza y yo desde su casa y había planes para la tarde, así que íbamos a hacer una ruta sencilla alrededor del Embalse de Santillana. 

Este embalse data de 1907 y se alimenta principalmente de las aguas del río Manzanares. Joaquín de Arteaga y Echagüe (1870-1947), marqués de Santillana y duque del Infantado fue el impulsor de esta obra, y puso especial cuidado en que la presa no desentonase con el castillo que se alzaba a sus orillas, por ello contrato a Lampérez, el cual propuso una recreación en total armonía, y hoy se puede ver la parte superior de la torre, cuya base quedo anegada por el agua tras la ampliación a inicios de los 70, que consistió en una presa cinco metros más alta y permitió duplicar la capacidad de retención.

Restos de la antigua presa de Santillana. Foto de Fernando Manso.
Bajamos hasta la carretera que cruza el pueblo para iniciar la ruta circular en sentido horario, y tomamos la Cañada Real Segoviana tras la gasolinera, la cual discurre entre la M-608 y el embalse ¡Había nubes y nubes de mosquitos!¡Gigantescas! Fue bastante desagradable, sin gafas hubiera sido imposible avanzar y no exagero.

Por este camino nos toco sortear más de un charco y en alguna ocasión sin más remedio que vadearlos, la opción sencilla era pasarlos por el medio, ya que en los extremos es donde estaba el barro y se hacía más difícil.

Yaiza en pleno vadeo.
A unos metros de la glorieta del camping sale una vieja carretera a la derecha por la que iba nuestro track, la cual tiene una puerta que franqueamos aunque ya nos imaginábamos que tendríamos que cruzar de nuevo tras darnos la vuelta, se veía que la carretera estaba cubierta por el agua, pero aún así llegamos hasta su extremo. Había una bandada de garzas que levantaron el vuelo y de vez en cuando se oía a los peces saltar sobre la superficie, peces gigantes ¿Estarían comiendo mosquitos?

Volveremos otra vez con menos agua para poder cruzar por aquí
Aunque el camino estuviese cubierto por el agua teníamos la alternativa de la carretera, para poder enlazar más adelante con el track en el carril bici, que tras tres kilómetros dejaríamos para tomar la pista de las Jarillas en busca del curso natural del río Manzanares, el cual seguiríamos en descenso hasta el puente del Batán, este fue construido en la Edad Media, aunque popularmente se le atribuye un origen Romano.

Parte del camino coincide con el Camino de Santiago desde Madrid
De aquí tomamos un camino que en continuo ascenso nos lleva hasta la Fuente de las Liebre, punto donde giramos a la derecha y comenzamos en descenso hasta Manzanares el Real, en esta ocasión evitando la trialera y usando la pista forestal para ponernos sobre el puente que cruza el embalse junto al pueblo.

Fuente de las Liebres
Una vez abajo directos para casa, comer y a los compromisos que teníamos para la tarde, y claro esta, ya pensando en el día siguiente, donde de nuevo sacaríamos las ruedas a paseo.


Hasta la próxima

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