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miércoles, 29 de abril de 2015

Recreando la Caída...

Yaiza ya tenía ganas de salir y probar su rodilla, así que aprovechamos la tarde del miércoles para dar una vuelta con la bici, y al más puro estilo masoquista hicimos la ruta que no pudimos completar cuando se callo y tuvimos que regresar por la M-601 directos a casa.

Iniciamos la primera parte de la ruta sin prácticamente paradas. Entre los dos fuimos recordando cada uno de los desvíos y fueron pocas las veces que tuvimos que sacar el teléfono para comprobar si estábamos en track. 

Abrevadero con Bichillo al final
Con un tiempo espectacular, y una temperatura muy agradable para ciclar cruzamos Alpedrete, Collado Mediano y bordeamos Becerril de la Sierra, alcanzando el puente de la presa de Navacerrada, donde hicimos una reproducción de lo acontecido días antes.

Yo iba circulando delante y Yaiza detrás en la calzada pegada junto al bordillo, oyó venir un coche y le quiso dejar más espacio tratando de subir el bordillo prácticamente en paralelo, y... lo normal que pasa en estos casos, la rueda de delante puede que suba pero... la de detrás suele derrapar, así que tras oír un golpe me imagino lo sucedido: paro, me doy la vuelta y confirmo mis sospechas. Allí esta Yaiza en el suelo.



Las sonrisas que aquí veis forman parte de la reproducción pero no de la realidad

Esta vez pasamos sin incidentes y tomamos al final del puente la parte del camino que vimos interrumpida la vez anterior, bordeando el embalse para salir por el Río de Navacerrada en busca del pequeño embalse de Maliciosa.

Fuente en la subida al Embalse de la Maliciosa
Ambos subimos mucho mejor que la última vez que estuvimos en esta cuesta, claro esta que en esta ocasión no teníamos el mismo viento en contra, y una vez en el Collado de Majaespino abordamos la bajada sin llegarnos hasta el mismo embalse, ya que nos queda poco tiempo de luz y tememos llegar de noche.

Yaiza al final de la curva de descenso del Embalse de la Maliciosa
En un rápido descenso por la M-607 llegamos hasta el Polígono de Moralzarzal, punto en el que nos desviamos para tomar el camino que lleva hasta el campo de tiro que esta al otro lado de la M-608.

Poca luz nos queda ya en Dominio de Fontenebro
Al final, y fuera de toda expectativa, llegamos con algún resto de luz natural al punto de inicio de la ruta. Objetivo cumplido.


Hasta la próxima en la que saquemos nuestras ruedas a paseo.

domingo, 26 de abril de 2015

¿Por qué esta fuente no tiene agua?

Había que aprovechar la tarde del viernes, aun así me costo arrancar, pero a eso de las cuatro de la tarde estaba ya saliendo con un track bajado al teléfono el día anterior con prisas, algo corto para poderlo terminar rápido, que luego tocaba rehabilitación.

El comienzo transcurría por viejos caminos conocidos, bajando a la dehesa, pillando el camino que sale tras el hospital de Villalba, donde otra vez más fui incapaz de subir la zona trialera, pero creo que es una cuestión de aprenderse por donde trazarlo.

Una vez en Moralzarzal empiezan las primeras cuestas, más complicadas estas que las que posteriormente te llevan hasta la cima de Cabeza Mediana.

Cuesta de hormigón rallado junto a Moralzarzal 
En la ascensión se suceden unas fuentes tras otras, todas ellas expulsado agua a mansalva por sus caños y rebosando los pilones o pies de fuente, estaban preciosas, en mi bidón aún hay agua y solo me paro para fotografiarlas.

Hasta los mismos bordes.
Continuo la ascensión y pasadas unas cuantas fuentes diviso otra más: "Creo que voy a llenar el bidón en esta para no quedarme sin agua ¡Mierda!", ley de Murphy, justo esta última esta sin agua: "Habrá que condurar la que me queda".

Continuo la ascensión y llego al alto de Cabeza Mediana, donde se sitúa el telégrafo óptico que da también nombre al Cerro. Comentar que este topónimo lo conservan muchos cerros a lo largo de la geografía española, teniendo otro muy cerquita de aquí, situado en el puerto de Navacerrada, pero que aquel popularmente se le conoce más como el Alto del Telégrafo, mientras que este, de Collado Mediano, se le viene denominando el Cerro del Telégrafo.

Telégrafo óptico de Cabeza Mediana
Este telégrafo, que se termino de construir en 1841, correspondía con el quinto de la linea de Castilla, que permitía la comunicación entre la capital e Irún a través de 52 torres, dicha línea entro en funcionamiento en octubre de 1846, no obstante la casi simultanea instalación de telegrafía eléctrica hizo que el telégrafo óptico tuviera una vida muy corta, dejando de funcionar esta línea 9 años después.

El telégrafo óptico de Cabeza Mediana antes de la reconstrución, conocido como Torre de Monterredondo.
Ahora toca el descenso por una trialera que me lleva hacia Becerril de la Sierra, desde donde me dirijo al embalse de Navacerrada para bordearlo en sentido anti-horario.

Puente junto al embalse de Navaccerrada

Ya en la urbanización Reajo del Roble realizo la que será la última ascensión para ir por la ladera del Cerro del Castillo contemplando con una vista bastante aérea todo el valle.

Otra vez más por las trazadas de viejas rutas ya rodadas llego a casa a través de Collado Mediano y Alpedrete.

Track de la ruta

Hasta la próxima donde saquemos nuestras ruedas a paseo.

domingo, 29 de marzo de 2015

De vuelta con el grupo

Hacía tiempo que no salía en grupo y ya tenía ganas. En esta ocasión se junto BiciCormoranes y BiciGlotones, como siempre gente estupenda con la que compartir esta pasión.

El punto de salida era la plaza del pueblo de Colmenarejo, donde nos encontraríamos unos y otros a las diez, en mi caso y dada la cercanía a Villalba y mis ganas de acumular kilómetros decidí salir desde casa ya montado en la bici, por lo que tocaba madrugar para cubrir los 15 km. que me separaban del lugar de inicio de la ruta.

De camino pasé por el punto donde caí a principios de año, y paré para observar el "salto" que no conseguí, conté los metros desde este hasta donde aparecí después de salir por los aires, en total recorrí diez metros, poco me hice para lo que pudo ser. Tras esta pequeña parada continué camino.

El primer tramo no requerí de GPS, ya que conocía la ruta hasta el Embalse del Vado, desde aquí hasta Colmenarejo fue bastante intuitivo y ya en las inmediaciones del punto de encuentro se empezaban a ver Bicis, al final todos confluimos en la plaza del pueblo con las presentaciones oportunas y reencuentro también con la gente conocida.

Nada más llegar me encontré con Oscar, que era el único que sabía que iba de los conocidos, pues sinceramente no me fije mucho en los inscritos, pero luego fueron llagando Javi, Iciar, Sergio y Rocío, además del el resto de gente hasta completar los 16 integrantes que eramos. 

Aquí tocaba ahora la foto de grupo de rigor y a pillar cada uno nuestras cabalgaduras para iniciar la ruta.

Foto de Eugenio
En el comienzo me toca deshacer parte de la ruta desde Colmenarejo hasta el embalse y desde aquí cogimos el tramo divertido que va junto al Embalse de los Arroyos, en el que compartí recorrido junto a Javi, disfrutamos ambos de este serpenteante camino lleno de pequeños toboganes y con buen firme a pesar de su estrechez.

Lo siguiente era el Camino de las Siete Cancelas, donde nos encontramos con la que será nuestra primera anécdota de la jornada, llegados a un charco que cubre el camino de lado a lado y de unos veinte metros de longitud, no se ven piedras y parece que puede cruzarse, pero los primeros nos encontramos con la sorpresa de que el agua llega hasta los bujes de nuestras ruedas ruedas, por lo que los pies nos los mojamos, los que vienen detrás paran y tratan de pasar por unas piedras que hay a la izquierda, otros se aventuran a la parte divertida, la verdad es que hace bueno y el tiempo invita a jugar olvidándose de la incomodidad de mojarse, sabiendo que pronto se secarán los pies, o por lo menos con la garantía de que no pasaremos frío.

Javi cruzando otra vez por vicio

Tras algún que otro charco ya franqueables llegamos al Escorial, callejeando salimos por detrás del edificio de Hacienda a una calle que cruza la M-505 y luego un puente sobre el Arroyo del Batán, ahora toca la subida hasta la silla de Felipe II, como siempre, en estos sitios es donde se marcan las distancias y se ve quienes son los que están más fuertes, y yo me voy quedando atrás poco a poco.

Una vez en la Silla, decidimos parar a "picar algo", lo cual termina con más de una tortilla sobre la mesa, un chorizo frito, y otros ya sacando la comida que habían traído, aunque hay quien es capaz de reservarse para tratar de comer al final de la ruta e ir más ligeros. Aquí compartimos momentos de risas y diversión bajo el tan deseado sol.

Chiringuito de la Silla de Felipe II

Continuamos camino y tras una breve subida luego ha disfrutar de un pequeño descenso, cruzamos la M-600 y ya en la urbanización El Paraíso unos cuantos que íbamos detrás nos extraviamos, en cualquier caso nos damos cuenta pronto, e Iciar recuerda que eso mismo les paso en un ruta parecida en ese lugar y retrocedemos para ir por el camino correcto. Continuamos y nos reunificamos todos en una glorieta de la M-510, aquí un grupo continua por carretera hasta Colmenarejo y otros seguimos el trazado propuesto inicialmente.

Bordeamos una pequeña urbanización, la cuesta vuelve a ser pronunciada para mi y me va dejando atrás, cuando llego arriba me encuentro con que uno de los integrantes se había caído, rozado y quemado el muslo contra el asfalto al tomar una glorieta, sacamos botiquines y entre unos y otros le proporcionamos lo necesario para que pueda limpiarse la herida y desinfectársela.

Continuamos por una pequeña pendiente que nos deposita en la presa del pequeño Embalse de Aulencia, al otro lado hay una rampa de empuja bike de si o si, y luego una ligera cuesta hasta Colmenarejo.

Pasarela del Embalse de la Aulencia

Aquí nos reencontramos con los que decidieron llegar por carretera, nos sentamos en la mesa con ellos, unos para tomar las ganadas cervezas (realmente hay más aquarius que otra cosa) y otros, los que se habían reservado para luego comer en Colmenarejo, con intención de pedir menú, bueno, hablo en plural pero no sé si había más personas en la misma situación que Rocío, que cuando pregunto por el menú le dijeron que ya estaban cerradas las cocinas, así que se quedo a verlas venir, bueno, termina supliéndolo con una palmera de chocolate de la panadería de al lado.

Como no podría ser de otro modo aquí surge otro plan de salida. Oigo a Eugenio, integrante de BiciGlotones y que conocí ese día, que esta Semana Santa va para Oliva (¿¡O era Gandía!?) y se llevan la bici para hacer alguna ruta por ahí, momento que aprovecho para decirle que yo voy a Denia y que me iba a llevar la mía, por lo que intercambiamos teléfonos y hablamos de quedar para salir juntos.

Poco a poco la gente comienza a irse y yo tengo camino por hacer, así que me despido de los pocos que quedan, y comienzo a pedalear para llegar a Collado Villalba.

Una vez en casa tras limpiar la bici, descubro que tengo un radio roto, por lo que se fastidian los planes de salida para el domingo, pero sinceramente, tras la salida del viernes y la del sábado acumule ya más de 120 Km y 1300 metros de desnivel, por lo que me lo tomaré en plan descanso. Ahora toca arreglarla rápido para poder sacar pronto nuestras ruedas a paseo. 
Hasta la próxima.