jueves, 20 de agosto de 2015

Ruta de Regalo

Había contactado hace meses con Vicente a través de Wikiloc, tras guardarme para el verano una de las rutas que él había publicado de su zona. Le puse un comentario y después de intercambiar algunos mensajes se terminó ofreciendo para acompañarme en agosto a la ruta.

El verano pasado ya me lleve la bici para salir por allí, y ahora se presentaba una buena oportunidad para hacerlo de la mano de un lugareño.

Unos días antes volvimos a contactar para ultimar la hora y el sitio de la salida y me facilito el teléfono de otro usuario de Wikiloc que se enrolo cuando vio los mensajes que intercambié en su día Vicente, el objetivo era que llamara a Miguel Ángel ya que nuestro punto de salida estaba cercano el uno del otro, pues bien, así lo hice, establecimos el punto y hora de salida para el jueves y justo antes de colgar me pregunto: ¿Mañana martes te vendría bien salir? Quede con un compañero del grupo de Vicente..., creo que no le deje terminar, así que tras colgar tenía ya planes de ruta para el día siguiente.

Ya estaba avisado, en verano quedan muy, pero que muy pronto, aunque he de reconocer que luego se agradece, a las siete y media estábamos en la glorieta de Els Molins. Después de las presentaciones oportunas comenzamos la ruta por el Camí de l'Assagador del Palma, pronto estabamos cerca del campo de golf La Sella, fue un tramo tranquilo que invitaba al dialogo.
MikiBiker y el Aguelo en Wikiloc
Tras dejar Gata de Gorgos a nuestra izquierda y cruzar la pista por un túnel cogemos el camino que nos llevara por el Barranc de la Garganta, es una pista con buen firme por lo general, pero hay algún que otro tramo pedrolero.

A pesar de la piedras se rueda bien
Cruzamos la autopista por túneles en varias ocasiones y finalmente aparecemos en Senija, población que en el s.XVI estaba poblada exclusivamente de moriscos y en el s.XVII pasa a manos de caballeros mercaderos, dedicados principalmente a la elaboración de pasas y uvas con destinación a la exportación.

Cruzando Senija
Nada más salir de la población cogemos el Camí vell de Lliber, marcado como la ruta 3 por el Centro de BTT de Vall de Pop. El resto de marcas del camino son bastante más discretas por lo que habrá que ir con atención.


A partir de aquí encontraremos varios cruces con los indicativos de la ruta ciclista

Y para llegar a uno de los puntos más altos de la ruta tenemos que vérnosla con un camino repleto de piedras y que se estrecha por momentos donde dada la inclinación también es complicado mantenerse de continuo sobre la bicicleta.

Toni y Miguel Ángel aplicando sus habilidades técnicas
Después de toda subida toca bajar, aquí además del equilibrio y técnica impera el respeto a la caída, aún que es difícil contenerse y no dejar caer la bici, eso sí, las piedras siguen imperando y terminan decidiendo la velocidad a la que podemos descender. 

Sendas como esta le dan la chispa a la ruta
Salimos a la CV-750, pero poco más de diez metros abajo la abandonamos para tomar de nuevo otro camino, en ahora refrescado por la sombra de los árboles.

Esto de ser el fotógrafo no mola, yo no salgo nunca.
Abandonamos el camino que lleva a una finca, para tomar una pequeña senda pero de firme marcado, que nos deposita en otro camino. La verdad que viendo el track es una sucesión de enlaces entre caminos y sendas para poder hacer un trazado fuera de carretera. Y el lujo era no tener que ir parando para seguir un track, teníamos a Toni delante indicando la dirección correcta en cada cruce.

Esta senda tiene unas vistas espectaculares a su izquierda
Y entonces Miguel Ángel apareció con la rueda deshinchada, al parecer se salio de la trazada y mordió el lateral de la rueda, tras quitarla encontramos el reventón, la cámara que tiene de repuesto no le vale, así que toca reparar in situ, después de montada la rueda vemos que no hincha, así que toca sacarla otra vez, hay otra pequeña raja junto al parche anterior, así que otro parche extra, volvemos a hinchar y parece que ya, pero no, esta ocasión cogió aire, pero sigue perdiendo poco a poco, la sacamos otra vez ¿Van tres ya? y ahora descubrimos lo que parece un pinchazo. Otra vez a reparar y esta vez si podemos iniciar la marcha, tras reparar también el toque en la rodilla de Miguel Ángel.

Cosas que pasan
Al poco de salir nos damos cuenta de que la rueda sigue perdiendo, y además parece descentrada, sospechamos que en el golpe que se llevó quedase tocada, así que modificamos la trazada de la ruta para pasar por la cercana Gata de Gorgos e ir a una tienda de bicicletas.

Nos asisten en el momento
Al parecer no estaba descentrada, sino mal canteada, se la ponen bien, le meten presión y continuamos camino, deshaciendo ya la parte inicial del track, eso sí, parando de vez en cuando, por que resulta que seguía perdiendo y hay que meterle presión a la rueda para poder continuar, en cualquier caso ya estábamos cerca del final de ruta. 

En las inmediaciones del Club de Golf
Poco después llegamos al que fue punto de partida de la ruta. En esta ocasión me quedo sin cervezas, cada uno para su redil con un "hasta el jueves" como despedida.

Os dejo aquí el track de los sitios por donde sacamos nuestras ruedas a paseo.

Track de la ruta

Hasta la próxima.

sábado, 15 de agosto de 2015

Otra Colección de Sendas desde Cercedilla

De nuevo en Cercedilla, como la vez anterior de la mano de Nacho y Nieves, acompañados también por Dani, desde luego que es un gustazo ir con gente que conoce la zona al dedillo. Todo un placer para mí no tener que ir pendiente del GPS.

Habíamos quedado en el parking de la estación y aun llegando a tiempo retrase la salida, ya que el parking estaba hasta la bandera y tuve que aparcar pasado el túnel. Una vez todos sobre nuestras monturas salimos calle arriba en busca del Camino del Agua.

Alias Nievebladerunner (la máquina)
Vamos en dirección a la Carretera de la República y llevamos buen ritmo, al pasar por la fuente de la Carretera de las Dehesas ni tan siquiera paramos a excepción de Dani, que no sé si le dimos tiempo a coger agua.

Carretera de la República
Seguimos imprimiendo lo que para nosotros es un buen ritmo, pero de vez en cuando nos pasan algunos que otros que van casi volando ¿Donde tendrán el motor esas bicis que no se les ve? Llegamos del tirón al Mirador de los Poetas y decidimos hacer una parada en los que hay al fondo, donde aprovechamos para hacer la foto de grupo y la panorámica de rigor.

Antes de abrigarnos, aun siendo pleno Agosto.
En la parada también reponemos fuerzas, bebiendo y comiendo algo rápido para a continuación seguir nuestro camino en dirección a la Pradera de Navarrulaque.

Panorámica desde el Mirador
Pero antes de salir, aquí en este punto se nota el viento serrano, y hay quienes ya se abrigan otros lo haremos unos metros más adelante, ya que el viento viene fresco y esperamos que lo general en los siguientes kilómetros sea descenso.

Quince de agosto
Una vez en Navarrulaque localizamos la Senda Victory y continuamos por ella, ya entre los árboles, sin viento y con las pequeñas cuestas que encontramos, la sensación térmica de frío desaparece, y nos quitamos otra vez la ropa de abrigo, sin embargo el termómetro indica algún grado menos.

En paralelo a la Carretera de la República, me paro en seco al ver como desciende el coche de los forestales, es evidente que nos han visto, hay un pequeño claro entre los árboles y disminuyeron la marcha, aunque ya no les veo da la sensación de que han parado un poco más adelante, llega el resto del grupo y comentamos el tema, se oyen voces ¿Nos estarán esperando? Tenemos la opción de dar la vuelta y tirar por la trialera monte arriba o afrontar lo que pueda pasar y descender, no hay prohibición explícita pero ya hemos oído que fuera de pista o camino no se puede circular con las bicis, decidimos seguir y al final ni nos están esperando ni nuestro camino desemboca en la pista directamente como podría parecer.

Nos encontramos los primeros tramos de subida donde incluso tenemos que desmontar para poder superar el desnivel por un sendero muy roto donde hay que cruzar incluso zonas de placas de granito.

¡De bajada tal vez!
Continuamos otra vez en descenso afrontando tramos complicados y bastante técnicos, donde la pendiente, en este caso en descenso, nos obliga a bajar, al menos para superar los grandes escalones.

También es divertido
Poco más adelante desembocamos en la Ducha de los Alemanes, que Nacho tenía pendiente, creo que en bici, hacemos una pequeña parada para unas fotos, aunque dada la época del año solo llega un pequeño hilo de agua.

Ducha de los Alemanes
Esta cascada de poco más de dos metros de altura del Arroyo de la Navazuela debe su nombre a la ducha que se deban en ella los primeros montañeros de la zona, varios de ellos de origen alemán. Antiguamente este salto de agua se llamaba Chorro del Árbol Viejo, por un viejo tejo que sigue creciendo junto a ella.

Al poco llegamos ya a la Carretera de la República y enlazamos con un sendero por el que seguimos descendiendo para terminar en dirección a las Berceas.

Luego tomamos el Camino de la Teja, por el que había rodado días atrás, pero en esta ocasión en sentido contrario a la anterior vez.

La fuente de los borbotones 
Terminamos en el Camino del Calvario para descender por él hasta el Embalse de Navalmedio, aunque lo abandonamos por unos momentos para ir por una pequeña senda, y en un rato estamos ya entrando a Cercedilla por su parte Este.

Embalse de Navalmedio
Al pasar por la plaza que hay junto al parking subterráneo, Nacho se da cuenta de que tiene la rueda desinchada, así que decidimos reparar allí el pinchazo.

Mala racha, la vez anterior también.
Y ya que tenemos las terrazas delante aprovechamos para tomarnos un refresco y hacer un repaso de la ruta, que yo resumiría directamente en... Muy buen día en buena compañía ;)

Esa tapita llegó después de la cuenta, pero llegó.
Ya sé que será la última ruta de Agosto por la Sierra, pero me queda alguna por Denia que ya os contaré, después de sacar otra vez las ruedas a paseo.

Hasta la próxima.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Senderos y trialeras de Cercedilla y la Fuenfría

Nieves había organizado ruta para el miércoles, un par de mensajes y se adaptó a la hora en la que terminaba de trabajar ¡¡Perfecto!! Pillaría la bici y me iría en busca del fresco serrano hasta Cercedilla, habíamos quedado en el parking de la plaza.
Punto de encuentro momentos antes de la salida.
Hoy solo conocía en persona a Nieves, reconocí a Pablo por sus fotos del Blog que venía con otro compi, y me presentaron también a Felix y a Nacho. Iniciamos la ruta seis personas saliendo hacia la derecha del aparcamiento en busca del GR10 y franqueamos el embalse de Navalmedio, zona donde cogeríamos el camino del Calvario.

Nieves y Nacho
Poco después salimos del camino y pillamos ya la primera trialera, en este caso la del Escorpión, desde ahí en busca de las vías del Funicular, cruzándolas entre el apeadero de Siete Picos y Camorritos y alcanzar así el precioso sendero de la Teja.

Cruce del camino señalizado perfectamente en cualquiera de sus direcciones
Cruzar estas vías me hace rememorar las de veces que use este funicular mal llamado, ya que no usa cable para su tracción, y una de las últimas veces que intentamos usar uno de sus apeaderos descubrimos que ya no presta servicio en ellos atendiendo únicamente a las estaciones principales de Cercedilla, Navacerrada y Puerto de Cotos.

Actual tren de la Naturaleza
La idea de construir este trayecto parte del Sindicato de Iniciativas del Guadarrama a mediados de 1917, valorándose varios trazados iniciales y decantándose por el más económico partiendo desde Cercedilla el cual aportaba además la majestuosa belleza de sus laderas. Las obras comienzan en el 19 y debido a las condiciones climáticas de la zona se extienden durante 4 años, abriéndose al público en agosto de 1923 con el trazado de Cercedilla a Navacerrada.

Durante la Guerra Civil se suspendió el servicio, reanudándose en 1940, años en los que fue usado de manera intensiva, hasta el punto de sufrir los trenes cantidad de averías. En 1954 pasa a manos de RENFE y en 1959 se prolongan las obras hasta el puerto de Cotos, sin embargo quedo posteriormente fallido el intento de prolongación al Valle del Lozoya por el Monasterio del Paular. 

Actualmente ante la conversión a Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama han surgido reivindicaciones para prolongar la línea hasta la estación de Valdesquí con la idea de poder facilitar el acceso masivo a la estación, lo cual solo lo vería con buenos ojos si limitasen más las plazas para automóviles, de lo contrario sería incrementar el impacto humano sobre la zona.

Retomando nuestra ruta, en el sendero de la Teja, uno de los más chulos de la zona de Cercedilla nos dejamos prácticamente deslizar por un trazado sin apenas desnivel y muy limpio donde se imprime bastante velocidad a la bici, para disfrutar a tope.

Ahí llega el Nanoflojo (apodo sin ningún sentido, os lo aseguro)
Pablo y su acompañante se desviaron y regresaron para Cercedilla, por lo que en adelante continuamos el resto de la compañía en dirección al Sendero Galindo, 

Cruce del Galindo con las Veredas
Sendas, veredas y caminos disfrutones, encadenando uno detrás de otro llegamos a la fuente de la parte alta de la carretera de las Dehesas.

Repostando
Después de reponer algo de agua continuamos ya en descenso por el Camino Viejo de Segovia y el Camino de los Campamentos para realizar la entrada en Cercedilla por la zona de la estación de Renfe, por lo que tenemos que cruzarla hasta el punto donde tenemos los coches, pasando claro esta a por nuestra cerveza de rigor, donde tenemos que arrancarles a modo se suplica unas patatas para acompañar los bebedizos.

Despedida y hasta la próxima, medio planificando ya para poder coincidir el siguiente fin de semana y sacar otra vez nuestras ruedas a paseo.

El track de la ruta al que enlazo es el de Nacho, ya que el mío hizo un registro extraño y trate de subir el que me pasó Nacho, pero Wikiloc detecto que ya estaba subido.

domingo, 5 de julio de 2015

Cicloturismo por Islandia (Parte 2): Comienza la aventura

Suena el despertador. Cris, Yaiza y yo nos levantamos sin oponer mucha resistencia a las pocas horas de sueño, estamos ilusionados y expectantes ante la que será nuestra primera etapa. 

Hay que deshacer las maletas y bolsas de viaje para pasar y distribuir el equipaje a las alforjas, dejamos todo digamos medio apuntalado, ya que algunas cosas aún están en las cajas de las bicis que tenemos en el cuarto de atrás y bajamos a desayunar. No vemos ni a José Pablo ni a Chema, así que suponemos que estarán al caer y como inicialmente no tenemos forma de comunicarnos con ellos nos centramos en las viandas y saciamos nuestros estómagos. Al salir me los encuentro fuera ya preparando las bicis, resulta que ya habían desayunado.

Montando las bicis en la parte de atrás del Alex Guesthouse
Al final se lleva su tiempo montar todo y estar preparados para salir pero superamos la prueba. Ahora solo nos queda la foto de grupo antes de empezar con los primeros metros de todos los que nos quedan por delante, llenos de paisajes increíbles y vivencias con las que ir llenando nuestras alforjas.

El grupo al completo en el Km. 0 de nuestra aventura
Salimos de la Guesthouse Alex con la noticia de estar disfrutando, en lo que se refiere a climatología, de uno de los mejores últimos días y vamos en busca de la carretera 41. Hay bastante tráfico pero se circula perfectamente, esta carretera por lo general tiene buen arcén con más de un metro y no la abandonamos hasta encontrarnos con el desvío de la 43, donde empezamos a notar las primeras tímidas gotas y... no necesitan mucho tiempo para tomar confianza e ir apretando, por lo que tenemos que parar y ponernos la equipación que trajimos para estos menesteres: "Bienvenidos a Islandia".

Gran parte de la 43 tiene un arcén pequeño y esta labrado para que sea sonoro a los coches cuando lo pisan, por lo que deja aún menos espacio para las bicis, y o se apunta muy bien o se va ya por el interior de la carretera. Transcurridos unos pocos kilómetros deja de llover y hay que retirar algunas de las prendas.

Yaiza necesita parar y elije un punto donde se ve un pequeño aparcamiento y hay unos carteles informativos sobre los que poder dejar apoyada la bicicleta, al acercarnos a estos descubrimos un agujero en el suelo con unas escaleras de madera y asomándonos vemos un grupo de gente con monos, cascos y luces en la cabeza que sale del interior.

La valiente del grupo descendiendo a las profundidades de la tierra
Buscamos nuestros frontales y allá que nos aventuramos descendiendo por las escaleras y adentrándonos en unas galerías que nos obligaban a agacharnos y prácticamente arrastrarnos ¿Cómo sobrevivieron los finos impermeables a ese suelo lleno de roca volcánica más áspera que una lija?Nadie lo sabe, el caso es que conseguimos avanzar unos metros hasta encontrarnos con una pequeña gatera al fondo de la galería y decidimos que ya había sido suficiente.

¿Os había contado de los cuentos populares de Islandia? Al parecer hay Elfos, Gnomos, Ogros, Hadas...
Nos damos la vuelta y regresamos a la superficie con la sonrisa de nuestra primera pequeña aventura en la tierra del fuego y hielo, continuamos pedaleando y un kilómetro más adelante esta la salida para ir al Bláa Lónið (Blue Lagoon), Yaiza plantea la opción de ir, pero entre unos y otros al final se decide dejarlo para los últimos días al nuestro regreso a la zona, continuamos hacia Grindavík.

Labrado sobre el arcén de la carretera
Se empiezan a ver las primeras elevaciones y tenemos que abordar una pequeña cuesta, donde casi al coronarla José Pablo y Chema, que van los primeros, abandonan la carretera por un camino para asomarse a un cartel a la base de lo que parece un pequeño volcán, aquí todos los carteles informativos están en Islandés e Inglés al menos, una vez todos en el punto decidimos continuar pero en esta ocasión aprovecharemos una vía auxiliar paralela a la carretera que lleva directos a Grindavík.

Campos de lava de camino a la costa
La vía paralela comienza como un camino de arena con buen firme a modo de pista y al poco se convierte en caminito asfaltado.


Camino a Grindavík

Ya es hora de comer y nada más entrar en la población costera de pescadores buscamos un sitio donde poder comer, encontramos una mesita resguardada del viento y hacemos el despliegue correspondiente para cocinar algo.

Mesita en la calle
Una vez saciados, con la mirada fija en el cartel de un establecimiento que reza "Kanturinn" y que a nosotros se nos antoja traducir como cantina, vamos a la captura de un café, la idea es poder también desplegar los mapas al resguardo del viento. 

El sitio es agradable, una zona con mesas para comer y otra donde hay un sofá y unos sillones que abordamos sin dilación para dejarnos literalmente caer sobre ellos. Charla agradable mientras llegan los cafés pedidos, momento en el que tenemos que pasarnos a una mesa para poder hacer el despliegue correspondientes de tazas, jaras, azúcar y demás. Aquí el café es muy suave y con un pequeño toque de leche se hace casi blanco. Nuestra segunda bienvenida a Islandia llega con la cuenta: ¡¡Menudos precios!!

Disfrutando de un café tras la comida
Ahora toca reanudar nuestro camino, nos subimos a nuestras monturas y salimos de la población por la carretera costera 427, cuarto de hora después nos topamos con la primera cuesta importante, dentro  claro está de lo que hay por aquí.

La primera cuesta importante que tenemos que afrontar
Plato pequeño y piñón grande es la receta mágica que según la cuesta requiere más o menos tiempo, pero así se cocinan los desniveles, al poco estamos descendiendo por el otro lado, eso sí, el viento lo hemos tenido en contra todo el rato, y en la cuesta abajo avanzamos pero hay que seguir dándole al pedal.

Ya sobre el kilómetro 65 encontramos la salida al camping acordado durante el café como destino de la etapa, tomamos la agradecida cuesta abajo donde para colmo en lugar de frenarnos nos empuja el viento, lástima que solo sean unos metros. A la entrada del camping para nuestra sorpresa vemos un cartel donde pone "Free Camping", las instalaciones constan del área de campo donde plantar tu tienda, con alguna que otra mesa de picnic, una pequeña caseta donde están los fregaderos y zona para cocinar, y otra con los servicios y las duchas.

Instalando la tienda de campaña de Cristina
Preguntamos a los que ya están por ahí y nos dicen que para acceder a las duchas cerradas con llave hay que ir a la casa de la granja y abonar la tarifa correspondiente, cosa que casi no conseguimos dadas las horas. 

Después de plantar las tiendas y darnos nuestra merecida ducha cenamos tratando de meter al cuerpo las calorías perdidas, a lo que contribuye José Pablo con sus embutidos caseros (Yaiza queda excluida de esta operación solo apta para Carnianos).

Pedazo chorizo de José Pablo
Nos vamos al saco, y al menos en mi caso, al poner la oreja sobre la almohada la primera ejerce de interruptor automáticamente y me desconecta hasta la mañana siguiente. 

Hasta la siguiente etapa, donde sacaremos otra vez las ruedas a paseo para poco a poco ir completando nuestro objetivo.

(Continuará...)


sábado, 4 de julio de 2015

Cicloturismo por Islandia (Parte 1): Un doble anochecer

Los últimos días antes de la partida todo es una locura, parece que no terminamos nunca con los preparativos, miramos un sinfín de listas, disponemos todo en un sitio visible para comprobar que va todo, repasamos las listas y faltan pequeñas cosas que hay que ir comprando y otras que no nos llegan hasta el último momento.

Y todo ha de entrar en dos alforjas y poco más (y no esta todo).
Para ir más relajados decido preparar la bici un par de días antes de la salida, y lo que se antojaba como una tarea sencilla se convierte en una fuente de incertidumbres, ya que uno de los pedales de Yaiza no se puede quitar, decido que llevaré la bici al taller de la tienda de bicicletas para que se lo quiten, pero antes trato de empaquetar mi bici y... ¡¡Sorpresa!! uno de los aros con los rodamientos de la dirección esta partido, así que aprovecho y lo llevo para pedir otro igual y sustituirlo.

  

  

Ahora pruebo así, ahora de este otro modo ¿Y así? ¡Joder, tampoco!.

En la tienda veo como tratan de quitar ellos el pedal y parece que también se les resiste: 

Mecánico: "Nos vas a tener que dejar la bici para poner algún producto que lo afloje, tal vez tengamos que calentar la biela para que salga, pero mañana a primera hora la tendrás". 
Yo: "¡Joder que estrés!"

Y para colmo me dicen también que esa pieza de la dirección no la tienen suelta, que tendrán que darme una dirección completa, pero que como hay un montón diferentes, que les lleve la bici mejor, así que corriendo para casa para coger la bici y llevarla al taller, llegando justo cuando están casi poniendo el cierre. 

Al día siguiente las recogemos y ya solo toca, una vez en casa, desmontarla para meterlas en las cajas, y la operación no es tan sencilla como parecía, por lo menos para un novato. Terminamos a las tantas y eso que Miguel nos ayudo, el venía con la intención de cenar y recoger las llaves de casa, pero le toco currar como al que más y entre los tres conseguimos, peso en mano, desmontar las bicis y guardar 23 kg. de material en cada una de las cajas de bicis, 20 kg. en la bolsa de viaje a facturar, más 5 y 12 kg. para los equipajes de mano, medido todo al gramo.

Al fin respiramos cuando esta todo preparado, disfrutamos de la cena y velada con Miguel y nos vamos a dormir tarde. Mañana empieza la aventura. 

Todo al coche e iniciamos camino hacia Alicante para coger el vuelo. En Albacete nos encontramos con José Pablo y Chema, quienes nos están esperando para comer. Hace un calor de justicia, pero la sombra en la terraza y el agua con el que nos rocían nos permiten disfrutar de la cerveza.

A falta de Cristina para completar todo el grupo
Continuamos camino y justo llegamos con Cristina al aeropuerto, descargamos las bicis y vamos los conductores a dejar el coche en el parking. Luego toca facturar, y terminamos de respirar cuando vemos que los pesos cuadran, al menos los equipajes de manos y las maletas, otro cantar serán las bicis.

Aeropuerto de Alicante
Las bicis van por otra cinta diferente, ya que el tamaño de las cajas les impide pasar junto con el resto de equipajes, así que las llevamos al sitio correspondiente y tanto la de José Pablo como la de Chema se pasan del peso, pero la persona que nos atiende es muy maja y no pone pega alguna, ya veremos que pasa a la vuelta.

Cinta de equipajes especiales
Ya anocheció cuando despegamos y algunos se disponen a dormir, yo prefiero hacer alguna que otra foto e ir disfrutando del momento, total llegaremos a una hora prudencial donde podremos aprovechar para dormir algo en destino.

Alicante desde el aire cerca de las once de la noche.
El vuelo va pasando rápido y lo que las pantallas indican esta por acontecer, digamos que de camino a nuestro destino pillamos al sol, el vuelo son poco más de cuatro horas y la diferencia horaria con Islandia es de dos horas, por lo que llegaremos recién pasada la una, pero aún en vuelo, volvemos a ver el sol y poco después toca el anochecer.

Monitor informativo del avión
Al fin vemos la tierra de Hielo y Fuego, y al aterrizar se contemplan alguna que otra fumarola y los campos de lava que erupción tras erupción van dando forma a Islandia.

Amanecer o anochecer de Islandia, en este fecha es difícil diferenciarlos si hay nubes.
Una vez que tomamos tierra y nos adentramos en la terminal de Keflavík apreciamos que ya es de noche, aunque siga habiendo luz.

Ahora toca esperar por nuestras maletas e ir a la zona por la que se supone que saldrán nuestras bicis, impacientes por verlas otra vez junto a nosotros. En la puerta vemos un cartel con lo que ya estábamos advertidos: "No se pueden montar las bicicletas en la terminal", pero nada más salir del edificio vemos cajas de quienes la montaron en un jardín junto al parking.

Puerta por donde aparecen los equipajes especiales
Ya tranquilos con nuestras bicis buscamos la salida, ahora hay que llamar a los de la Guesthouse Alex para que vengan a recogernos. En el momento de hacer la reserva les indicamos la hora de llegada y que traíamos cinco bicicletas, suponemos que lo tienen controlado.

Añadir leyenda
Ahora solo queda esperar fuera a que lleguen para dejarnos en el que sería el alojamiento de nuestra primera noche y el de las cajas de las bicis durante las tres semanas del viajes, hasta que fuésemos a recogerlas.

Salida de la terminal
Se presentan con una pequeña furgoneta y un remolque, el chico que la trae dice que tendrá que hacer dos viajes, pero tomamos la iniciativa y conseguimos poner cuatro bicis en el carro y meter la quinta dentro de la furgoneta, ahora todos juntos llegamos al Alex y tras registrarnos dejamos las cajas con las bicis en un cuarto que tienen para tal fin y nos vamos a nuestras habitaciones a dormir.

Cuarto pequeño de las cajas en la Guesthouse Alex, descubriríamos después que hay otra nave más con cajas.
Hay que ponerse el antifaz y los tapones, por aquello de no anochecer y tener el aeropuerto a cinco minutos, y como a la mañana siguiente tendremos que sacar nuestras ruedas a paseo por tierras Islandesas, no nos demoramos y nos quedamos en los brazos de Morfeo. 

Hasta la próxima entrega ;)